Al momento de escoger arquitectura como mi carrera profesional, pensaba que se trataba de una carrera que solo trataría de como sostener una edificación y ponerle mucha creatividad a cada obra. En la escuela de arquitectura tuve un primer día que rápidamente me obligó a moverme por la ciudad de manera distinta. Cada día aprendía algo nuevo, y era forzado a seguir buscando información.
La carrera no era realmente como yo pensaba, y de cierta manera eso hizo que me gustará y cambiará mi forma de vivir hasta el momento. Recorridos, permanencias, umbrales, patrimonio, celosías, venturis, penumbras, sombras y sombras de viento, tipos de materiales que antes ni siquiera conocía, calor especifico, conducción, convección y radiación de calor. Fenomenologías que nos afectan a nosotros, los seres humanos. La arquitectura es mucho más que lo que en un inicio pensé, y me alegra estudiarla, me alegra haber tomado un camino que pensé que sería fácil, pero que sorprendentemente no lo es, porque me dí cuenta que, lo que se hace aquí tiene que ver con todo lo que nos rodea, milímetro por milímetro, es arte, es historia, es matemática, es física, es algo humano. Y si todo esto lo abarqué junto con muchas cosas más en este primer año, espero realmente que los que vengan me sigan sorprendiendo con más conocimientos.
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